Hablar de
patriotismo es un tema delicado. Por un lado no quiero sonar nacionalista
(exaltación de lo nacional) pero tampoco quiero caer en el malinchismo (preferencia
por lo extranjero) y aunque no me considero ni de cerca un gran conocedor de
todo lo mexicano,soy, a fin de cuentas, mexicano y eso me permite opinar
libremente sobre mi país.
Por
supuesto, me encantan las tradiciones, los dulces, los colores, la música, las
piñatas y los tamales, pero repudio que seamos un pueblo tan hundido en la
corrupción que ya nos parece lo más normal del mundo; desprecio la enorme
desigualdad social y económica, y odio profundamente la discriminación que los
indígenas sufren todos los días.
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Los reto a que me digan cómo esta imagen NO promueve el racismo |
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Y entre
muchas de esas cosas, odio que México sea un país donde los políticos solo busquen
el enriquecimiento personal. Como ejemplo vean la Estela de Luz de la Ciudad de
México y expíquenme cómo una viga de acero cubierta de foquitos costó MIL 304
MILLONES DE PESOS.
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Más $15,000.00 diarios de luz. |
Vemos con
rabia casos como el de Elba Esther Gordillo o Carlos Salinas de Gortari quienes
se hicieron ricos a costa de los impuestos de todos mientras le quitaban a los
más necesitados la posibilidad de salir adelante por medio de programas de
intervención social y apoyos de toda clases. Somos, a fin de cuentas, un país
de pobres, ¿Por qué meter más el dedo en la llaga?
Y ahora
sí, cómo muestra un botón. Aquí los 5 auto-regalos más costosos que se han
hecho nuestros queridos diputados, y, en un mundo ideal, cómo ese dinero habría
ayudado para mejorar las cosas aunque fuera un poquito.